Cuantas veces hemos escuchado estas frases en un centro educativo: este profesor conecta con los alumnos, tiene mano izquierda, ¿cómo es posible que con esta profesora las clases transcurran con tanta calma y con el otro profesor haya tantos conflictos, siendo los mismos alumnos?, al compañero se le nota quemado, es normal que no esté centrado por la situación personal y familiar que está atravesando....seguro que te vienen a la cabeza muchas más frases de este tipo.
Y realmente, ¿a qué nos estamos refiriendo?.
Los docentes hemos recibido una formación muy completa desde el punto de vista técnico de las disciplinas concretas, estudios superiores, en algunos casos se han finalizado doctorados, máster, formación permanente...
¿Y cuándo nos han explicado que los pensamientos que desarrollamos durante el día, determinan nuestras emociones y éstas nos dictan nuestras actuaciones tanto dentro como fuera del aula?.
En los últimos años he tratado de profundizar en este tipo de formación, y me he encontrado con la siguiente situación: un bucle de conceptos, ideas, cursos, charlas, lectura de libros y de artículos. Con la sensación de caminar en círculo pasando siempre por el mismo sitio. Mismos conceptos, en el momento de escucharlos participando en alguna de estas actividades, surge una agitación, una ilusión, porque es fácil detectar la importancia de lo que hay detrás.
Y pasados unos días, volviendo a la realidad de nuestro centro, ¿queda algo?, yo pienso que sí, hay un poso muy interesante. ¿ Pero es lo suficientemente sólido como para modificar y mejorar mi práctica docente de un modo sistemático?, ahí tengo muchas dudas.
Por todo esto, creo que es el momento de reclamar una formación emocional para los docentes reglada, sistemática y con una base científica como cualquier otra disciplina.
Que no dependa nuestro devenir en las aulas de nuestro propio talante personal, o de los acontecimientos que rodeen nuestra vida según el momento. Que haya una base sólida a la que recurrir, y no basarnos continuamente en "los yo creo" habituales.
Antonio Vicente Buendía.
Maestro de Educación Física.
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