Como hijos y nietos van reproduciendo modelos en los que las afinidades, desavenencias, conflictos, pasiones, se van repitiendo sistemáticamente.
Prestemos atención a una reunión familiar masiva como puede ser una boda o un entierro, donde coincide la mayoría de los integrantes de la familia, y donde hay una carga emocional importante, bien sea por dicha o por desdicha.
En torno a qué temas suelen girar las conversaciones, prestemos atención.
Cuando en la conversación la llevan a cabo más de 3 personas, suelen ser temas agradables, anécdotas graciosas. Y cuándo hablan 2 ó 3 personas, cambia totalmente la temática, salen a relucir los conflictos sin cerrar, y los argumentos para mantener esas heridas, viejas disputas.
¿Qué ocurriría si en algún momento un miembro de la familia decide romper esa dinámica, y dejar claro que se niega a continuar manteniendo vivos esos conflictos?. Que se niega a dar la razón a quien trata de contrastar sus argumentos con él, y que le resulta tóxico el simple hecho de oír esos razonamientos.
¿Se agudizaría el conflicto, se crearía uno nuevo, o se cambiaría la dinámica y aumentaría la salud emocional de esa familia?
Seguiré pensándolo...
¿Qué ocurriría si en algún momento un miembro de la familia decide romper esa dinámica, y dejar claro que se niega a continuar manteniendo vivos esos conflictos?. Que se niega a dar la razón a quien trata de contrastar sus argumentos con él, y que le resulta tóxico el simple hecho de oír esos razonamientos.
¿Se agudizaría el conflicto, se crearía uno nuevo, o se cambiaría la dinámica y aumentaría la salud emocional de esa familia?
Seguiré pensándolo...